4 jul. 2011

MAR QUE DA CALMA


Resoplidos entre olas estalladas,
la espuma blanca,
que mis pies en la orilla salpicaba,
el vuelo de las gaviotas,
buscando su comida sobre el mar,
como desesperadas.

Al cerrar los ojos,
el viento como un soneto,
en mis tímpanos se clavaba.

Por un momento,
Solo por un momento,
Dejo de oír mi lamento,
Para escuchar de la mar su calma.

No necesito terapia,
No necesito consejos,
Solo quiero oír el soneto,
Que por un instante,
Hace me olvide de todos,
Mis sentimientos.

Cuando estoy cerca de ti,
Cuando tus aguas bañan mi cuerpo,
Me enfrento a la vida,
Sin ningún resentimiento.