8 jul. 2009

LA NIÑA QUE SOÑABA CON SER FELIZ


El colegio se convirtió en algo mejor de lo que ella soñaba, ya que su profesora no le pegaba y sus compañeros la trataban con cariño, algo que tendría que ir asimilando poco a poco ya que no estaba muy acostumbrada a ser tratada con cariño.

Era toda una experiencia, no se sentía ni tan inútil, ni tan mala como pensaba que era, había soñado muchas veces en poder hablar con otras personas que no fueran sus hermanos, no es que con ellos no se lo pasara bien, pero era distinto, a ellos no les podía contar todo lo que pensaba, ya que alguno se podía ir de la lengua y contárselo a su madre y para esta todo lo que decía ella eran tonterías, siempre le decía que se bajara de la nube y pusiera los pies en firme.

Pero aun así la niña seguía soñando, quisas muchas cosas fueran disparates, pero la mayoría eran cosas de cri@s.

Sus amigas solo las podía disfrutar en horario escolar ya que su madre no quería que llevaran a nadie a casa, claro que la niña tampoco tenia ninguna intensión de llevar a sus amigas a su casa ya que no creía que el ambiente familiar fuera el mas adecuado. Aunque no tenia constancia de que en otras casas fuera de otra manera, ya que el único que podía salir a la calle era su hermano el mayor, por aquello de que a las mujeres no se les pierde nada en la calle, Su frase preferida era: mira esas niñatas en el parque como cabras.

Cuando las madres de sus compañeras venían a buscarla para ir a sus casas su madre le decía que no, ya que ella conocía a su hija y sabia lo que había, que tenían tiempo de verse en el colegio.

Pero sin embargo la niña tenia que aguantar a las amigas de su mama, a esas que según se levantaban iban a tomarse el café a su casa y a poner fina a fulana y a mengana, que no solo tenia que soportar el que sus padres continuamente le dijeran lo que tenia que hacer, que también tenia que aguantar que la vecina se lo hiciera saber.

Y la niña se preguntaba si ella tiene amigas y se visitan cada vez que les apetece, porque ella no podía hacer lo mismo, claro que preguntárselo a su madre podría tener concecuencias, pero aun así se armo de valor y se lo pregunto, su respuesta fue de lo mas convincente, porque yo soy mayorcita y hago lo que me da la gana y tu mientras vivas bajo mi techo harás lo que yo diga, una frase que se repitió a lo largo de su vida una, otra, otra, otra y otra vez.

A partir de ese día la niña soñó con ser mayor y por supuesto vivir sola, ya que de esa manera podría hacer todo aquello que quisiera, pero tal vez no eran tantas las cosas que quería hacer ya que al despertarse día tras día no se acordaba de haber soñado nada.

Yo tampoco recuerdo mis sueños, por lo que me voy a la cama a soñar con....................................

Besazos y felices sueños.

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